EN TORNO A LO ANTAGÓNICO

“El antagonismo es un sistema de fuerzas tendiente al beneficio de uno o varios sujetos y en detrimento de la sociedad a la que pertenecen”. Hemos visto que no siempre es verdadero cuanto dice la intuición y, por lo tanto, quisiéramos saber si esta proposición lo es.

¿Es el antagonismo un sistema de fuerzas? Sabemos que en toda historia hay algo o alguien que se exhibe como claramente antagónico. Pero a su vez, alrededor de este valor negativo tan puro, se juega toda una gama de sujetos u objetos que son más o menos antagónicos. Incluso algunos pueden alcanzar niveles casi protagónicos, otros incluso aparecen a mitad de valor entre lo protagónico y su opuesto, creando al protagonista tanto perjuicio como beneficio, haciendo tanto bien como mal. Pienso ahora que, efectivamente, se trata de un sistema de fuerzas puesto que se presenta con un centro que distribuye su fuerza sobre otras piezas, otros personajes.

Este sistema de fuerzas beneficiaría principalmente a quien claramente se define como antagonista, el centro del sistema; el principal beneficiario de este estado de cosas. A su vez, cabría establecer una diferencia entre aquellos personajes que se benefician directamente de ese status quo y aquellos que, perjudicando de un modo u otro al protagonista, no extraen beneficio alguno de su propio accionar.

Para entender claramente como se alcanza un estado antagónico sin enfrentarlo a un protagonista debemos, propiamente, aislarlo; intuyo que podríamos comenzar pensándolo como «estado relativo al éxito». Es cierto que podría existir un antagonismo de base perdedora, uno que desde (quizás) el rencor se convirtiera en oposición pero, al menos yo, al referirme al antagonismo aludo más que nada al caso en que lo antagónico es «dueño» de la sociedad. Tampoco me refiero al abierto tirano puesto que éste siempre tiene alguna que otra clara oposición. Es decir que mi antagonista favorito es el que, si nosotros mismos estuviésemos en su historia, intentaría tentarnos, comprarnos, domesticarnos…

El accionar de este antagonista paradigmático apunta a un descenso del standard moral de la sociedad a la que él pertence. Y al lograrlo, genera en nosotros una nueva consciencia acerca de la realidad en la que vivimos. Supongo que esta es la figura más cercana a lo antagónico, ese antagonismo verdadero que incluso llega hasta uno, que es dificil de remover, incluso de la propia consciencia. Trata de este descenso del listón moral de la sociedad que nos permite a todos ser más inmorales, y a su vez, como permite y vela para que todos seamos menos morales nos pone en deuda, le debemos ciertas concesiones y así sucesivamente. El principio de la mafia. «El antagonismo que se enquista». Ese es el verdadero antagonismo al cual me interesa hacer referencia. Eso que yo llamaría «antagonismo compartido».

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