Dos fragmentos: Marshall, Zelly, Marshall

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¡Y vosotros aprended muy bien esto: ¡NO PODEIS SALVARME! ¡NO! ¡jAá jAjAjá! ¡La salvación no existe! ¡INQUISIDORES! ¡La salvación es el invento de unos hambrientos! ¡¿No lo veis?! ¡Esos que deseaban hacer de cada niño un cristo y se echaron hacia atrás! ¡Sí; como oís! ¡Se echaron hacia atrás…¡JAá jAjá!…¡un vago aroma a madera serrada y… ¿cómo no?!, se han olvidado todo… ! ¡Cuán hipócrita puede resultar su..! ¿buena intención…? Esa falsa bondad que busca sólo ¡AQUIETAR EL AGUA! ¡Vosotros inquisidores; ayudaron a perfilar este estado alienado y su…til…mente perfectado! ¡Así que CLAVAOS! ¡Clavaos al primer objeto vertical que salga a vuestro paso! ¡Y ABRID LOS BRAZOS! Pero antes informad a todos… ¡Predecid! ¡El cúlmine de la verdad se hará carne en vuestra vida! ¡En adelante no habrá nada ni nadie a quien temer! Decidles que es una pena… Han estado tan preocupados por su vida que…¡les ateeerra! malograr siquiera ¡UN! instante. Quizá el último sol… Si vais a hacer algo hacedlo ¡solos! Hacedlo aunque nadie ya merezca ser salvado. ¡Hacedlo como si ya nadie pudiera estar salvo de no ser por Ti…!

El enviado de Osiris.
Frank P. Marshall

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J.W.Z: Ya que abordamos el tema del situacionismo, ¿si, como ejemplo, alguien lo confrontase con que “si usted es tan bueno como dicen podrá convertirme en escritor ahora mismo”, cómo reacciona?

F.P.M: Mira, la gente de ese tipo en general se acerca por la espalda. O sea que primero me volteo así como se voltea un personaje de culebrón, como arrebatado. Sin mirarlo siquiera le estoy gritando ¡no soy yo un genio ni la literatura es una lámpara, imbécil del culo! El situacionista quedará así re-situado. Entonces  aguardo a que intente marcharse, avergonzado, o aburrido. Y en cuanto me da la espalda comienzo a fingir un infarto; por su culpa, porque de a momentos lo señalo (sonríe) y allí estoy yo, que soltando gritos, jadeando como un maldito perro se lleva las manos al pecho como hacen los santos… (riendo). Entonces me echo al suelo y finjo que morí… (carcajadas).

J.W.Z: ¿Lo ve?; así se ha ganado esta fama. Luego se queja de cuando lo llaman exagerado.

F.P.M: Piense usted lo que quiera pero no es ninguna maldad (aún ríe). Lo que más me gusta es que el gusano creerá durante unos momentos una cosa muy estúpida: que su estúpida pregunta mató al: ¡mito viviente de la literatura! Es que, Jonah, para ordenarse, para convertirse, un hombre precisa verse sometido a una situación ficticia que él debe suponer en todo momento como la realidad. Sólo se aprende de la realidad. Va contra mi mismo pero lo diré porque es que de la ficción no se aprende nada; se lo aseguro. Desde mi punto de vista, y para realmente aprender, la ficción es más inútil que el permiso de conducir de un poli.

Nevada. Guía para caminar sobre blanco (conversaciones con Frank P. Marshall)
Jonah W. Zelly

31 comentarios para “Dos fragmentos: Marshall, Zelly, Marshall”

  1. Book-Fu Dice:

    Lo siento. La ausencia es debida a que ha muerto mi portátil. ¿Habeis probado escribir letra a letra con ese palito que trae la Palm? Por no decir que a los videos ni los muestra…

    Ahora sí, espero disfruteis de estos fragmentos.

  2. Vandalia Dice:

    “para ordenarse, para convertirse, un hombre precisa verse sometido a una situación ficticia que él debe suponer en todo momento como la realidad”

    ¿Y un héroe?

  3. Book-Fu Dice:

    En otro pasaje de Nevada, Marshall afirma que héroe es quien vence al egoísmo aplicando una receta nueva. A partir de allí esa receta merece integrarse a la realidad convencional, ser contemplada como parte del territorio operativo común. Vamos, que merece formar parte de La Ley.

    Un héroe jamás será realista. De serlo jamás lo intentaría ¿o no?

  4. Hipatia Dice:

    Ser un héroe, una heroína, puede ser también mera contingencia. Esos son los héroes que me gustan, Book.

  5. Book-Fu Dice:

    A mi también! Entre paréntesis porque son mucho más creíbles como héroes o heroínas. El humilde mortal medio va por la vida rechazando toda clase de oportunidades heroicas y sólo a la fuerza acepta una.

  6. Vandalia Dice:

    Acepta a la fuerza o sin darse ni cuenta se mete de lleno.
    A mí el rollo de las capas y los superpoderes me va más bien poco, dicho con todo mi respeto para los superhéroes; prefiero al mindundi que se echa de golpe al agua para salvar a un perrito que está a punto de ahogarse, sin quitarse los zapatos ni nada.

    Cuánto mal han hecho las películas usamericanas, virgensanta.

  7. Hipatia Dice:

    Es tal cual. Y fíjate que las buenas novelas, los buenos cuentos, están sembrados de esos humildes mortales que tú dices. Por eso la gente se los cree.

  8. Hipatia Dice:

    ¡Vandi, escribimos las dos al mismo tiempo!¡Es surrealista!

  9. Vandalia Dice:

    ;)

  10. Book-Fu Dice:

    :-P es que todavía estoy flipando con el tío echándose al agua para salvar al perrito. Me lo imaginé en mocasines, sin calcetines… Y al salir, cada paso es un chapoteo…

    grande Vandalia!

  11. Vandalia Dice:

    jajajajajaja

  12. Book-Fu Dice:

    No sé si cabe ya, pero es que el superhéroe es la “idea” del héroe. Es casi igual llamarlo suprahéroe o suhéroe. El héroe “ideal” (en el peor sentido, el menos físico). Esas historias no tratan de personas físicas. La realidad del superhéroe es la de la palabra pura.

    hasta mañana.

  13. Hipatia Dice:

    El señor de las moscas. El superheroe es obra del público, no del héroe en si ¿me equivoco o no te entiendo bien?

  14. Vandalia Dice:

    Yo lo veo más como una cuestión de frecuencia: el héroe es aquél que realiza una acción valerosa en una situación concreta una vez en su vida. El superhéroe es más bien como el colgado que se dedica a buscar situaciones peligrosas para dejar constancia de que es muy valiente: las personas reales que se dicen superhéroes suelen tener problemas mentales y dan más bien risa; los ficticios ya los conocemos, son todos yankis (también tienen problemas mentales y suelen dar risa, pero tienen superpoderes).

    Vandalia dixit.

  15. Hipatia Dice:

    Ya. Pero piensa tú en la proyección que tiene el “héroe” sobre el público. Y en esto también los yanquis tienen mucho que decir… Ningún superhéroe existiría sin su público: “Ahi viene, ahi viene… ¿es un hombre?¿es un avión?¡NO!¡Es superman!”. No hay superhéroes anónimos, no tendrían razón de ser. Y los otros están en los manicomios y su único público es el psiquiatra.

  16. awixumayita Dice:

    :)
    Gracias por pasarte por mi blog y felicitarme.

    ” ¡no soy yo un genio ni la literatura es una lámpara, imbécil del culo!” Qué grande este Marshal. Me ha dejado con las patas colgando la reacción que, describe, hubiera tenido.

    Besitos naranjas

  17. Book-Fu Dice:

    awixumayita Bienvenida! Si te gusta leer autores no-canónicos has dado con el sitio indicado.

    Retomando, no sé a ustedes pero a mí este tema me encanta. Es que soy capaz de pasarme una noche entera conversando acerca del superhéroe (no teman, no voy a hacerlo), y sin hacer ni un nombre, porque para mí son todos el mismo personaje. Son: el escritor. Sólo que caracterizado en mallas azules, con capa roja y una S en el pecho u otro disfraz cualquiera, siempre y cuando sea distinto de los demás. Es el hombre que todo lo puede, porque se desarrolla [sería como decir: "vive"] en la palabra pura o la pura palabra, como mejor suene.

    Todos son más o menos bipolares: Clark Kent es, digamoslo así, el escritor en su fase depresiva, mientras Superman lo es en su fase maníaca. No soy un experto en el tema ni mucho menos (igual aquí Vandalia nos saca de la duda), pero intuyo que el maníaco-depresivo sería un síndrome bastante-bastante extendido entre los escritores.

  18. Vandalia Dice:

    Hay un estudio muy interesante de Javier Álvarez (psiquiatra) en el que analiza las figuras de San Juan y Santa Teresa en clave psicológica. A través de sus averiguaciones, de los textos y los testimonios, ha sabido dar una respuesta psicopatológica a los arranques místicos de los dos autores. En el caso de Santa Teresa, estaríamos ante una epilepsia acompañada de crisis extáticas, con posible origen en el lóbulo temporal derecho. Además, Javier Álvarez sostiene que la santa tenía una personalidad maníaco-depresiva. En cuanto al bueno de San Juan, también se trataría de una personalidad depresiva con una tremenda falta de autoestima, de ahí su tristeza vital, su dolor moral y sus bloqueos afectivos. También ha observado, en este segundo caso, trazas de personalidad obsesiva.

    Está claro que el caso de dos místicos no es extrapolable a cualquier autor, si bien es cierto, como tú mismo apuntas, que los casos de desórdenes psicológicos están a la orden del día en el mundo literario. Enrique González Duro, también psiquiatra, ha escrito una biografía de Juan Ramón Jiménez (otro que tal baila) y afirma: “Hay demasiados ejemplos de autores tratados, diagnosticados, recluidos, para que la relación entre locura y literatura sea casual”. Al hilo de esta afirmación, podemos recordar también los casos de Hölderlin, Virginia Woolf, Silvia Plath, Antonin Artaud o J.D. Salinger, sobre quien ya estuvimos hablando en mi blog.

    A quien le interese este asunto le recomiendo la Historia de la locura en la época clásica (2 vols.) de Michel Foucault, en Fondo de Cultura Económica.

    Besos a lo loco.

  19. Hipatia Dice:

    A mí me parece que se les sigue escapando una cosa.

  20. Book-Fu Dice:

    Hipatia: ¿ergo?

  21. Hipatia Dice:

    ¡Pero si ya lo dije! El público, hijo. En su momento, Santa Teresa tuvo un buen público: primero la Inquisición y luego la Iglesia Católica, que le permitió por su “heroismo” crear su propia orden. Lo que que quiero decir es que para que el héroe sea héroe, es necesario que alguien se lo invente. Dudo mucho que Santa Teresa se considerase a si misma una heroína, o el propio San Juan. Algo similar ocurre con el duende en el flamenco: el duende no existiría sin esa extraña conexión entre el cantaor y sus oyentes. Esa magia es la que me fascina: la magia del elemento intrmediario, que es el público.

  22. Vandalia Dice:

    No hablaba yo de Santa Teresa como heroína, sino que respondía a la cuestión que planteaba Book sobre la relación entre la locura y la literatura.

  23. Hipatia Dice:

    Ah, yo más bien lo interpretaba como que la locura puede ser vista como heroísmo.

    De todos modos, no me fío mucho yo de la opinión de los psiquiatras, jeje… a menos que sea un transpersonal, claro.

  24. Vandalia Dice:

    Bueno, hemos de tener en cuenta que estos especialistas están trabajando con testimonios escritos: obra literaria, cartas, diarios… Obviamente no han tenido la posibilidad de tratar a los autores en directo (cosas del espacio-tiempo). Lo que sí me parece interesante es la cuestión más general a la que hacía referencia Book y a la que Enrique González Duro alude: “Hay demasiados ejemplos de autores tratados, diagnosticados, recluidos, para que la relación entre locura y literatura sea casual”. Lo mismo podríamos decir de pintores, músicos, escultores…

    ¿Hay una relación especial, diría biunívoca, entre la locura y el arte?, ¿en qué medida el artista debe ser un excéntrico para ser considerado genial?, ¿hasta qué punto es la locura el alimento del arte?

    Hagan sus apuestas.

  25. Hipatia Dice:

    Pero si esta discusión es más vieja que Matusalén… ¡obvio que hay relación!, pero no tiene por qué ser el condicionante. Chillida es genial y no está loco. Van Gogh estaba loco y su mito VENDE. El problema es que ya han corrido ríos de tinta sobre el asunto, algo que corre paralelo con el tópico del maldito. Lo bonito es parodiarlo a eso.

    Yo creo que lo que debería preguntarse esta gente (los psiquiatras) es a qué llaman ellos LOCURA. En otras sociedades -no occidentales, claro- lo que esta gente que gasta ríos de tinta dá en llamar LOCURA o algún tipo de etiología psiquiátrica, puede ser más bien algo cercano a la lucidez. ¡Imagínate que entremos en eso!

  26. Vandalia Dice:

    Si entramos en eso: me echo un café, bajo a por un paquete de tabaco y quito la alarma del despertador para mañana jajajaj

  27. Hipatia Dice:

    Pues duerme, hija, que sino mañana no vas al curro.

  28. Book-Fu Dice:

    Y sucedió entonces que, tras una cerveza, Book-Fu regresó; dijo:

    __A dormir, Vandalia. Te aseguro que esta oposición entre stablishment y locura puede aguardar un día más hasta resolverse definitivamente…

  29. Vandalia Dice:

    Vaaaaaale, ya me voy. ¡Qué pesados!

    :P

  30. Book-Fu Dice:

    Retomando: Lo que comentaba Hipatia acerca de la figura del espectador/lector (en adelante “lector” a secas) que hacen al héroe, al superhéroe o a cualquier otro personaje, a mi juicio, se da por sobreentendido. Hablamos (creo) de la dicotomía locura-convención y por tanto, en principio, la figura del lector como representante de la convención se me hace indispensable para hacer de cualquier idea una parte activa de lo convencional. Es decir que yo no asocio al lector con una función “poética” (por llamarla de algún modo) de este tandem sino con una socializadora.

    Vandalia preguntó: ¿Hay una relación especial, diría biunívoca, entre la locura y el arte?, ¿en qué medida el artista debe ser un excéntrico para ser considerado genial?, ¿hasta qué punto es la locura el alimento del arte?

    Yo avanzaría con que el arte mismo es el umbral entre locura y convención. La relación entre locura y arte es tal como la de convención y arte; locura y convención flanquean, lo flanquean. Lo de céntrico o excéntrico viene por ese lado, creo. Quizá peco de simplón, pero en principio el arte parece pertenecer a la categoría: puentes.

  31. aralia Dice:

    Hola Book-fu!

    Muchas gracias por pasarte por mi blog, hazlo siempre que quieras, me encantará.

    Yo creo que sí se pueden aprender cosas de la ficción ^^

    Un abrazo!

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