¿CÓMO ACLARAR NUESTRAS IDEAS?

.

Mi nombre es Book-Fu. Esa idea la tengo clara; por supuesto esto del nombre no me lo inventé yo, se me impuso de fuera; aún así lo uso porque es práctico, logra el objetivo, me identifica como individuo y eso está muy bien. Sería muy feo eso de que no hubiera cómo llamarnos entre nosotros, ¿no?

Pues, qué contarle; tengo alguna que otra aspiración e intereses que mi yo más profundo suele considerar como por encima hasta de mi propio sueldo. Esto es más o menos igual a decir que en mi vida me muevo en función de ciertos ideales, objetivos por lo que a veces hago y digo ciertas cosas que podrían resultar inconvenientes en según qué ámbitos y, en el peor de los casos, hasta incompatibles con la percepción de una nómina cualquiera.

Planteada esta, digamos, advertencia, quisiera pasar a una segunda y no menos importante: Yo, Book-Fu, no considero a esto que hago aquí cada día la obtención de una nómina cualquiera; casi diría que no lo considero la obtención de una nómina y punto. Vengo aquí, hago todo lo que puedo, doy todo cuanto sé, vuelvo a mi casa. Recién al llegar allí me acuerdo del dinero, y resulta que necesito pasta, como todos, la necesito tanto como al aire o al agua para sobrevivir, pero a veces -como hoy- me siento compelido a no pensar en, digamos, ese desgraciado detalle de ser humano.

Y si digo que a veces olvido la nómina es porque, en los tiempos que corren, obtenerla se parece demasiado al vago intento por hacer o decir lo que alguien te ordena que hagas o digas, aunque se trate de hacer o decir algo inadecuado a juzgar por la información con la que cuentas. Ganarse un sueldo hoy en día, simplificando: trabajar hoy, acaba pareciéndose en general muchísimo a anular el propio juicio, a no razonar, a abandonarse como sujeto y convertirse en cosa, en un artefacto. Diría más: hoy día no consigues curro si no es de marioneta, de títere, en los casos más hollywoodenses: de robot. Es por eso que a continuación me obligo a olvidar el dinero, ni por casualidad me pasará por la cabeza pues si no mejor hago silencio. A veces lo prefiero pero hoy no; hoy quisiera dejar claro que razono, y a un tiempo que reconozco el peligro que este accionar conlleva. ;)

Hace casi dos meses que trabajamos juntos; juntos procuramos la inserción social a personas con serias patologías mentales. Estas personas están medicadas por un psiquiatra de tal modo que, hablando en jerga, están medianamente bien compensadas. Eso facilita nuestra trabajo en grado enorme.

Al principio no me enteraba bien pero me divertía; flipaba intentando imaginar los porqué de las mil reglas que regían este sitio, reglas que me parecían locas, locas porque nadie sabía su para qué. Por ejemplo: imaginaba eso de ir por allí abriendo y cerrando las puertas una y otra vez, cada vez, como una dinámica básica de imposición de límites, como el intento de fomentar en estas personas un hábito útil allí donde había uno inútil (dejar las puertas abiertas también puede ser un hábito). Hago hincapié en esto de las puertas pues para mí servía para que sus mentes se habituaran también a abrir y cerrar algo en ellas y no mantenerlo como ahora está en algunos casos: o muy abierto (Miguel), o muy cerrado (Carles); eso por poner dos ejemplos así a bocajarro.

Imaginará usted mi decepción cuando, durante una reunión de equipo, me entero que la tal dinámica de puertas cerrar respondía a un intento de ahorrar energía (calórica). Como ve tenía la idea fija de que el centro neurálgico de nuestra organización eran los chicos que poníamos y pondríamos a trabajar en el futuro. El tema dinero, en mi cabeza, estaba al margen; y lo estuvo hasta que en esa reunión hice click y me desperté: recién entonces caí en que el centro de toda esta estructura se conformaba de un equilibrio entre las necesidades de estas personas y las de la economía de capital. Es decir que si a esta estructura le faltaba dinero a ellos les faltaría nuestra estructura. Una situación gravísima si tomamos en cuenta que la estructura de dentro a ellos ya les falta y es por eso que vienen a que los ayudemos.

Y no es que sea yo un crío y demore mes y medio en caer en cuenta de algo tan simple como que es incompatible prescindir del dinero y llevar adelante una empresa como esta. Al contrario, yo siento que es de lo más difícil ubicar el dinero en segunda prioridad y me enorgullezco de poder hacerlo. Y lo logro porque, como ya dije, para mi vida tengo ciertos ideales que quizás no veré cumplidos pero a los que, de todos modos, tiendo. Es importante hacer notar además -si es que hasta aquí no se notara- que parto de una buena intención. Y que tanta buena intención, algunas veces -como esta por ejemplo- me destina a hallar sí o sí un modo de comunicar mi decepción. Observo que nuestra supuesta dinámica de equipo (dinámica de la que también usted es parte) -a mi juicio- no es ni por asomo la ideal; pero ni de lejos, vamos.

¿Qué razón esgrimo para afirmar tal cosa? Pues, la pragmática. Cuando me pregunto si la dinámica de equipo ¿es todo lo funcional que pudiera o no? Más concretamente, cuando me pregunto ¿esta dinámica contribuye a alcanzar nuestro objetivo? -y si lo hace, ¿en qué medida lo hace?- me respondo (en el mejor de los casos) que no estoy seguro, o (en el peor) que: No.

¿Por qué digo que: no?

Verá: esta clase de trabajo es del tipo sensible; eso significa que la gente que cae en un sitio como éste no lo hace por mera casualidad. Somos, quien más quien menos, personas a las que la vida ha vuelto un poco más comprometidas que al resto para con el sufrimiento del otro. Igual es que por circunstancias particulares conocemos el sufrimiento un poquito mejor que los demás, aunque esto último, según qué casos, podría no ser así.

Cada vez que puedo intento confiar en mi propio razonamiento; por lo tanto me permitiré pasar por Idealista y presuponer que cada quien de nosotros viene aquí cada día en el mismo plan que yo. Venimos a hacer todo lo que podemos y todo cuanto sabemos por personas como el Xavi o Juan, Marisa o todo el resto de personas con grave trastorno mental. No tejemos escarpines, no servimos cubatas en Hawaii. Por el contrario, trabajamos de algo medio borde y duro, no nos engañemos. Somos un grupo de personas fuertes a las que no es fácil decepcionar, malhumorar o amargar hasta el llanto. Sin embargo observo que, entre nosotros, todo esto que cuento sucede con sorprendente asiduidad.

Si me preguntara usted a mí ¿qué creo que sucede? le diría que somos unas personas deseosas de convertirse en un equipo y que no lo consigue. Y que no lo consigue porque se trata de un grupo al que sistemáticamente se le están planteando objeciones, objeciones, objeciones, todas objeciones de forma. Desde que entré a aquí jamás se me ha hablado seriamente siquiera de un solo contenido. En estos dos meses yo no he oído hablar de más objetivo que, para cada cosa, adoptar una forma determinada. Pareciera como que todo cuanto pudiera evaluarse aquí fuera lo has hecho así, lo has hecho asá, mal hecho, punto; no alcanzo a imaginar a qué objetivo responden estos juicios -diría yo- como estéticos (a pesar de que a nadie le gusten). La forma en que se hace algo puede objetarse, claro está; pero sólo desde un conocimiento más que claro del objetivo con que ese algo se hace. Digo, para decir esto se hace así y de ninguna otra manera primero es necesario conocer el objetivo que se persigue, es decir la respuesta a la pregunta ¿con qué fin hago lo que hago? (al margen de qué manera utilice para conseguirlo).

A continuación me pregunto: ¿he cumplido el objetivo? ¿Sí? Fantástico. ¿No? Pues el modo deberá corregirse con el objeto de alcanzar la finalidad prefijada, creo yo. No soy experto en sanidad mental en general pero sí en la mía propia; he leído bastante, puedo asegurarle que si el objetivo es reproducir la forma por la forma misma (las cosas se hacen así porque yo lo digo) nuestro objetivo y nuestro juicio serán puramente estéticos, nuestra labor será muy parecida a la moda, acabaremos todos posando.

Pero es que no trabajamos en Vogue. Visto desde fuera -si se me permite que yo a la vez vea este asunto desde fuera- parecemos como científicos atrapados en el purgatorio del error constante. No, no, mejor, si al final de lo que vamos es de estéticos: parecemos aspirantes de ballet clásico cuyo instructor les objeta una pose tras otra, tras otra, tras otra, repitiendo cada vez cómo debe uno hacerla pero jamás para qué, qué fin se busca al hacerla de ese modo. En ese caso yo también me echaría a llorar pensando no sirvo para esto, lo dejo.

Yo digo que es bastante sabido -aunque igual me equivoco- que el ballet no va sólo de cómo posar, de cómo representar unas muy determinadas formas con el cuerpo y que nos aplaudan. El ballet -vale incluso para nosotros- también es la emoción que estas formas con nuestro cuerpo deben despertar en quien las ve (su objetivo). Nosotros en cambio vamos por allí como si nada cuando, como todo ballet, interpretamos a diario frente a personas. Es verdad que se trata de un público bien extraño, yo diría extrañísimo porque parece distante, desinteresado, parece que todo le diera igual, no nos dan en absoluto la idea de ser nuestros espectadores. Pero en este punto o yo no he entendido nada o sí que lo son; creo que nadie en este grupo querrá rebajar tanto el status a estas personas como para ni siquiera otorgarles el de alguien que está como a la expectativa.

Y en algunos casos esa expectativa es más fuerte y hasta se interesan en la imagen verdadera de su interlocutor. A veces quieren hablar con nosotros, con las personas, no con los personajes-autoridad. Por ejemplo, los otros días, al acompañar a Jose mientras hacía su trabajo me formuló algunas preguntas personales del modo más tibio; como ¿tienes familia allí?, ¿Buenos Aires es más húmedo que Barcelona?, y otras del estilo; asuntos superficiales pero míos como persona. Luego pasamos por una tienda de motocicletas y me contó su proyecto -me pareció- más querido: Ganar la lotería. Con el dinero compraría una; no cualquiera sino una señora motocicleta, una Harley Davidson toda cromada, con el tanque de gasolina negro. ¿Ve a Jose atravesando de costa a costa los Estados Unidos por la ruta 66? Pues eso fue lo que me dijo. Ese era su objetivo. Pero aún así lo ve imposible, ¿no? Pues yo no me fiaría, se trata de un joven con un grave trastorno mental que viene a hacer su trabajo cada día. Yo no soy quien para juzgar si Jose, dadas estas circunstancias, tendría o no oportunidad de cumplir un sueño. Y lo digo sobre todo por lo de la lotería, ;) porque salvado este obstáculo cualquiera de nosotros, creo, se ofrecerá amablemente -con todos los gastos pagos- a asistirle con su presencia a lo largo de todo el trayecto. Al menos yo me imagino montado en Harley a través de Norteamérica; si la pasta aparece, claro.

Estas personas están a la expectativa, también respecto al futuro de la empresa que los reune, aunque este detalle no les interese particularmente; ¿será que no logran hacerse una idea acerca de cómo podría afectarles y por eso no se interesan? Su expectativa tiene, a juzgar por mi observación, mucho más que ver con el tema personal; se fijan en cosas nuestras que le ayuden a conseguir -de nuevo- un objetivo que, en el mejor de los casos, sería cumplir un sueño y, en el peor, escaquearse del curro. Quiero decir, aunque no les interese en forma particular, ellos están a la expectativa de todo y ven como funciona el grupo. Por más Google Calendar, Blog y e-mails que tengamos aún no conformamos un Equipo; y no lo conformamos -según mi parecer- porque carecemos de un plan con objetivos claros. Esto -de nuevo a mi juicio- es un escollo que es imperioso resolver antes de que cada quien pueda ser parte de un equipo, pueda auto evaluarse y, en definitiva, evitar el fracaso. A esto sólo agregaría que no es bueno que tales objetivos provengan de nosotros puesto que en tal caso éstos serán meramente estéticos: pondremos en la lista de objetivos aquello que “imaginamos” a usted le caerá bien.

Jefa, (creo que aquí nadie me dejará decir una cosa por otra) yo la admiro por haber levantado esta estructura, la considero una persona inteligente, tanto, que la imagino sobre-entendiendo respecto a este tópico y, por tanto, sub-estimando sin intención el problema. ¿Por qué dar tantas cosas por sentado cuando la mayoría de nosotros no tiene una mínima preparación respecto de esta tarea? En esta circunstancia de carencia de objetivos claros yo no sabría siquiera hacia dónde apuntar. Así no acertaremos una. Se lo dice una persona amable, una a la que le encanta venir aquí cada día y que, salvando el obstáculo antedicho, continuará haciéndolo con gusto. Le aseguro que quisiera estar tan comprometido con sus fines como lo estoy con los de estas personas sobre las que le contaba más arriba. Pero para ello, le ruego, expóngamelos con claridad. Ya verá usted que aquí no hay rebeldes gratuitos; que en base a sus objetivos diseñaremos nuestro accionar. Ya verá usted como de ese modo todo resulta un éxito.

17 comentarios para “¿CÓMO ACLARAR NUESTRAS IDEAS?”

  1. Vandalia Dice:

    Bravo. Eres un valiente.
    Me parece una carta muy sincera y si el remitente tiene dos dedos de frente, sabrá ver en ella el valor y la importancia que le otorgas a tu trabajo, o sea, a las personas para las que trabajas (porque no trabajas para esa jefa, obviamente, sino para todos esos enfermos mentales). Está claro que planteas una cuestión que, de entrada, puede resultar chocante y es posible que tu superior no tenga ni puñetera idea de que los trabajadores percibís esa falta de objetivos, ese caos, digamos, “estructural”. Por eso digo que eres un valiente, por ser sincero con tu jefa y por plantear un problema de fondo que no todo el mundo es capaz de percibir.

    Un abrazo.

  2. Book-Fu Dice:

    :-) Ya se lo envié! La verdad es que me encanta poder escribir estas cosas. Aunque ya te digo, esto sólo se puede hacer muy pero muy de vez en cuando.

  3. Book-Fu Dice:

    Decía que se puede hacer sólo muy de vez en cuando porque si no acabas currando de linyera. Me pregunto cuánto linyera culto andará por ahí recordando el día en que su verdad se estrelló de plano contra el egopoderoso…

  4. Vandalia Dice:

    Tienes toda la razón: estas cosas hay que hacerlas cuando corresponde. Ni más ni menos.

  5. Hipatia Dice:

    Alguien sobrevuela sobre el nido del cuco de la jefa, que en este caso no sería nido sino pantalla, y tu carta ese alguien. Supongo que la señora valdrá la pena ¿no?, y además así te vas atajando para el futuro, y quién sabe, hasta podrías recibir alguna compensación de las que se dicen valiosas (no hablo de pasta), lo cual me parece estupendo. Pero repito: seguro que la señora vale la pena, no será una cabeza de chorlo como la señorita Ratchel, y tomará en consideración tu atenta, inteligente, y astuta misiva. Suerte.
    Saludines, Book.

  6. Book-Fu Dice:

    Voy a contaros un secreto (quizás no tan secreto para quien está aquí desde el comienzo). Me interesa mucho el tema de la intuición como guía. Repito, no para todo el tiempo. “Algo” me dijo que esto era posible. No tengo ninguna gana de que me despidan, a un tiempo intento probar si es que el conjunto de mis impresiones inconscientes acerca de ella me valen de algo importante.
    Por supuesto, si no percibiera ese “algo” no lo haría. Pero no sabría explicar del todo ese algo. Por lo pronto me protegí tratándola de usted cuando a diario nos decimos de tú.

  7. Hipatia Dice:

    En cualquier caso, además de ser una actitud valiente, como dice Vandalia, es una manera de cuidarte las espaldas. Ya que se habla tanto de llegar a un “acuerdo” con los jefes, por esto de las 65 horas, pues que ésta sea una manera eficaz de.. estee… ¿cómo te diría?, abrir el paraguas antes de que llueva. Lo de la intuición como guía es otro puntazo ¿ves?, que dejamos pasar muy a menudo por culpa del pragmatismo, y luego resulta que lo verdaderamente pragmático hubiera sido hacer caso de esa intuición.
    :)

  8. Vandalia Dice:

    Es cierto que hay gente que nos da un cierto “rollo”, podemos equivocarnos, pero si no lo intentamos es como el que tiene un tío en Graná. La intución es bella cuando se esponja cual bizcocho y nos otorga esa secreta satisfacción del “ya lo sabía”. Hay que probar, ¿no?

  9. Book-Fu Dice:

    Bien, puedo decir que…

  10. Book-Fu Dice:

    He recibido una respuesta de mi jefa; la cuelgo a continuación sin cortar ni una sola frase porque me parece justo que así sea y porque, al final, se trata más que nada de echar un vistazo a dos sujetos por medio del texto que producen de cara a una situación equis dada. Lo interesante, quizás, es que se trata de un ejemplo más de lo difícil que es comunicar. Sería bueno aclarar que se trata de la respuesta de una psicóloga, directora del centro.

  11. La Jefa de Book-Fu Dice:

    Hola Book-Fu,
    Me parece imposible contestarte a todo lo que planteas en tu dilatadísimo mensaje. Da gusto pensar que los dias de fiesta se aprovechan bien. A mí también me cunden mucho.
    No sé porqué te da ahora por hacer una declaración de principios.Me parece que estás jugando al ratón y al gato. Y digo jugando porque es lo que se suele decir, no porque piense que es un juego lo que haces.
    Lamentablemente te sitúas en una posición determinada en relación a los “chicos” y, por supuesto, al poder.-representado por mí-.
    No sé si estás hablando solo o pretendes decir algo a alguien en realidad. Algo así como mira qué bueno soy y que bien lo hago y qué fuerza tengo y cómo la desaprovechas por querer hacer las cosas de un modo que YO no entiendo.
    Casi todo el mundo que llega a un sitio nuevo pretende encontrar su sitio. La mayoría se adaptan e intentan mejorar las cosas que no funcionan. Otros lo miran de reojo y salen corriendo. Algunos, que tienen la enorme ventaja de poder, por encima de sus intereses personales, lo analizan concienzudamente y sacan sus propias conclusiones.
    Casi nadie es capaz, por sí mismo, de encontrar algo, mirar que no le gusta y cambiarlo a su antojo.
    No voy a entrar en tu discusión. No se trata de que yo te explique para qué tienes que hacer lo que tienes que hacer.
    Está claro que tienes muchas opciones, pero tú no defines lo que no has connustruido. Si colaboras verás tu marca en lo que quede. Si no, pues la dejará otro. Lo importante es si estás dentro o no. Y para ello hay que cumplir una serie de normas.
    Tu estilo de trabajo puede estar bien para tí. Y en un entorno normalizado y bastante elitista.
    Pero puede no ser adecuado en otros espacios que tienen otra mecánica y lógica y explicación y todo lo que quieras. Te guste o no.
    Lo bueno que tiene nuestra empresa es que se acepta a todo el mundo. Aquí no puedes venir con la mentalidad única de que vas a ayudar a unas personas que lo tienen fatal. No señor!!!. Lo que te sorprenderá es que nos ayudamos todos en nuestra interacción. Que, por supuesto, no es perfecta ni puede serlo. Pero en la medida en que nos podamos echar una mano saldremos todos adelante.
    La cuestión económica no sé a qué viene. Si quieres criticarme todo, si piensas que hay muchas manías locas que no ayudan a nadie, eres muy libre. Yo no voy a defender lo que se hacer aquí. No me voy a poner a la defensiva porque no lleva a ninguna parte.
    Creo que has aludido a eso para evitar entrar en tu difícil proceso de adaptación.
    A veces insistes en que no eres un niño, que se te confunde con otra persona, etc… Puede ser una situación de inseguridad de tu parte. No es raro que pase. Es lo normal.
    A casi todo el mundo se le plantea la pregunta ¿qué hago yo aquí? Y lo bueno no es que te la hagas, o a quién se la hagas sino que la respondas. Yo no lo puedo hacer por tí.
    Es el eterno debate en toda la dinámica del grupo que formamos. Lo verás en todos y cada uno: estás aquí, estás conmigo, hasta cuándo, puedo contar contigo, etc. Y eso sólo se responde estando.
    En lo que se refiere al dinero, me hace mucha gracia. La única persona que ha estado aquí desde el principio, desde cuándo no se podía pensar en dar una oportunidad de sentirse iguales a los enfermos mentales, he sido yo.
    Yo estoy sujeta a las normas de la sociedad. Hasta cierto punto. Porque, cuando nos cerraban por no ser viables, yo hice frente e hipotequé mi casa y lo invertí todo en este proyecto. No es una cosa que sea una lisonja. Lo hice y muchas familias directas pasaron olímpicamente. Así me enfrenté a lo establecido.
    Pero sé que para que a ellos les den una oportunidad fuera no puedo permitirme ningún despiste. Se les ha de preparar muy bien porque van a ser medidos muy a fondo. Y yo quiero que sea muy real. Nada de intentos de pacotilla que, al menor problema, desaparecen.
    Si una cosa saben es que yo estaré aquí.
    Pero no se lo voy a pedir a nadie más. Si alguien quiere, podrá. Si no quiere, no pasa nada.
    A cada punto que tu veas que no funciona también habrá otro que veas que sí.
    Si puedes enfrentarte a la situación y encauzar tu ansiedad de estar sometido al dinero, al capital, a una nómina o a una jefa y adoptas una posición un poco más adulta de resolución de problemas, verás que no estás solo. O por lo menos no tan solo como los que no consiguen hacerlo.
    Si aceptar las condiciones de trabajo, que son útiles para personas que lo necesitan, te produce la necesidad de esconderte, está claro que no vas a hacerlo bien.
    El que no quiere ensayar no va a estudiar piano. Ni ballet, ni muchas cosas. La estética puede servir para crear una gran obra. Cuando, además hay pasión y técnica y muchas horas. Mucho más si es para que otros brillen con luz propia y dejen de estar a oscuras para todos.
    No entiendo lo que pides. Yo dije el primer dia que aquí no formamos para entrar a trabajar. Que el proceso va a ser distinto y que sois vosotros los que tenéis que descubrir el fin de todo.
    Estás haciendo lo que dije que no se hiciera. Si no haces nada porque te puedes equivocar, no vas a funcionar nunca.
    Si te escondes e intentas saltarte todo lo que sabes ya que no has de hacer, no vas a funcionar.
    Si te pone tan a la defensiva que alguien te diga que no encaja alguna actuación tuya, o muchas, es que no estás preparado. No pasa nada. Tienes bastante autoestima para hacer muchas otras cosas. Eso parece.
    Yo no creo que te pueda explicar lo que quieres. Eso lo has de encontrar tú. Y si es esto lo que no soportas, pues lo siento. E lo que é.
    Si decides estar, es una decisión tuya. Si decides que no, también. Yo no tengo la culpa de lo que tú decidas.

    No siento para nada que te pida ser un títere. Pero no voy a aceptar que impidas que otros consigan ser sujetos porque no puedes hacer aquello que tu deseas.

    Todavía no has hecho tu planificación. Teóricamente eres el que sabe de calendarios y de internet y no has colgado más que tus clases. Siento mucho decirte que no puede ser que sólo hagas eso. Aunque para tí estés haciendo maravillas no es eso lo que tienes que hacer aquí.Si decides no participar en la planificación general, como hasta ahora, tendrás otra que tendrás que seguir igualmente, aunque nos cueste más hacerla.
    No sé si te gusta el ballet, pero la persona que le gusta no necesita saber el porqué hace o deshace su instructor. Lo siente y repite la postura hasta que le sale tan perfecta como quiere sobretodo él mismo.
    Si el tema es que no le gusta y no quiere sufrir un esfuerzo inútil, ya ves tú….
    Lo que te puedo decir es que las objeciones no son gratuitas. Y tampoco tienen un efecto tan demoledor como tú dices. Son simples advertencias. Si se siguen no pasa nada y si no no pueden hacerse mayores.
    Te equivocas cuando dices que cada uno viene a ayudar a personas concretas. Eso ya anula el deseo de ser equipo. Aquí no puede venir nadie a ayudar a nadie. Sólo se ayuda desde el equipo, de ninguna manera individualmente. Cada uno que quiera ser el prota de la ayuda a quien sea, se equivoca y rompe con el espíritu que se trabaja. Es difícil, pero los que lo hacen se sienten ,de verdad, un equipo.
    No creo que sigamos haciendo estos mensajes tan largos. El día a día dice mucho de qué piensa cada uno, aunque no le veas. O quizás por ello.
    Vale, hasta pronto.

  12. Hipatia Dice:

    Ah, claro, no habías mencionado con tu jefa era una psicóloga…

  13. Vandalia Dice:

    Parece que la pitón, al fin, se tragó el elefante.

  14. Hipatia Dice:

    El asunto es cómo lo digiera.

  15. Hipatia Dice:

    ¿Tendrá buenos jugos?

  16. Hipatia Dice:

    Book por onde andás… ¿desaparecido?¿vacacionante?

  17. Vandalia Dice:

    ¡Booooooooooooooooooooooooooooooooooooook!
    ¡Vuelveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!
    Te echamos de menos.

Escribe un comentario