Tres [nuevos] fragmentos: Marshall, Vörk, Baskerville

Sábado 10, Mayo, 2008

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Ni bien Star pisó el andén el rostro se le hizo en alas. Soplaba demasiado para ser bajo tierra, había algo tibio también. Aún así, con tan pocos indicios fue un milagro que se volteara y trepase otra vez al vagón y huyera del incendio en la estación casi sin saberlo. Las puertas se deslizaban, lo atraparon del abrigo un instante. No hay mucho más para contar; fue sólo eso y decir que tuvo suerte.

El envíado de Osiris.
Frank P. Marshall

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En aquel entonces mostrarse descortés con un extraño era como invitarlo a conocerse. Cuando leemos a Sylvie siendo descortés con el mismísimo narrador pensamos le está diciendo “me gustas”.

Fotomatones.
Làszló Vörk

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A Judy le intrigaba que en la radio suenan sólo hits de los ochenta. El asunto era bastante simple y resulta que son más baratos. La chica ni siquiera sabía cómo controla una emisora el tema de los royalties. Mirá, amor, arrancó el fulano, aquí tenemos como… como un libro de asientos ¿de acuerdo? Es sólo que este libro… Digamos que sobre este cuaderno, en lugar de asentar los gastos en moneda lo hacemos en canciones. Por ejemplo The Eye of the Tiger, la de Rocky, es mucho más económica que cualquiera de Radiohead. ¿Ves cómo se maneja este negocio? Dos más dos. Transmitimos lo más barato. Mejor que oldies sería echar clásicos. Como Beethoven ¿sabes? Esa si que no vale nada. Si fuera por mí la transmitía el día entero. Nos volveríamos ricos!, agregó alzando un poco la voz. La veía directo a los ojos. El idiota estaba que se salía por la tal Judy.

El año que conocí a Judy West.
John Baskerville.