Adios a Hawaii

Martes 22, Abril, 2008

Mamá: ¡Mi Joe es el mejor, ¿sabe, señorit..?! ¡No; déjeme acabar! ¿Me hará el favor de…? Oiga, su revista pone en tapa a un chino y titula EL CAMPEÓN. ¿Qué intenta decir; mi hijo ya no es nadie? ¿Acaso…? ¡No, oiga usted, él es un gran…! ¡No! ¿Pero cómo va a surfear si va en silla, señora Waves? ¡Cómo! ¡Claro que va lento! ¡Se impulsa con los brazos, maldición!

Joe: Al año ya flotaba de espaldas; ni siquiera iba solo a la ducha y la zorra me arrojó de nuevo al mar. Entró al motel ondeando mi portada; cantaba ¡EL CAMPEÓN SALIÓ DEL AGUA PERO AUN NO SE SECA! y tonterías así. ¡Eres Hawaii, moreno! Las chicas lindas te adoran y yo soy ¡Linda Waves! ¡Toma mi sostén! Debía usted verla, abogado; iba borracha, en topless, lanzaba billetes, bueno, de todo. Entonces me pagaba un fijo por descansar. Me la pasaba en bañador, mataba el rato en el bar de la piscina.

Como en octubre o así un gordo de blanco se acodó a mi lado en la barra y me enseñó un guión. Primero dije no pues tengo una regla: sólo me fio de hermanos que flotan. Aunque, en ese caso, vamos, pensé, el tío será balón pero la peli no es porno ni nada; incluso iba de espías tras el telón, rollo náutico digo… Así es que me lo pensé, abogado. Habiendo remado un año entero en la silla cualquiera se fiaba ya del surf, ¿me comprende? Lo juro; amo Hawaii; nací allí pero ya estuvo bien. La playa, el sol, la chica en bragas, uau, yo qué se…; pero el mar es distinto; es como echar un hamster a la colada. Todo va hacia atrás como loco y tú de lado sobre la tabla; resbalas y, bueno, aquí me ve.
Jamás volveré a montar una ola en mi vida; las detesto. Son culos del demonio que vienen a por mí pensé al despertar la otra noche y dije me largo a Hollywood.

Linda: Eran más de las cuatro; Frank me alcanzó el móvil y oigo Lindwa ¿me owyes? Era Joe; sonaba como… Como en un túnel. Digo, ¿qué haces en Bolivia, Joe? ¡No puedes rodar allí y es definitivo! Figúrese usted, su señoría, nuestro acuerdo ponía en claro que sólo países con océano. Ya sabe, por eso de que un surfista debe hallar su dinero en el mar y blah blah…bueno, el rollo legal de siempre. Luego grité mi revista no pasará otro año en seco y lo sabes, filibustero. Intentaba convencerlo. Después lo dije de buenas pero no hizo ni caso. Al final mi pobre Frank se volteó a ver; daba un cuarto para las cinco y me hizo caras, quería dormir. Linda, dije para mis adentros, ¡sécalo ya!, lo has hecho con otros… ¡¿Sabes qué Joe?, haz lo que te plazca! me salió a los gritos. ¡Quédate en La Paz o vete al infierno si gustas; Hawaii tiene un sitio y es bajo este culo! ¡Húndete!

foto: Metémpsycose