Dos fragmentos: Marshall, Zelly, Marshall

Lunes 19, Mayo, 2008

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¡Y vosotros aprended muy bien esto: ¡NO PODEIS SALVARME! ¡NO! ¡jAá jAjAjá! ¡La salvación no existe! ¡INQUISIDORES! ¡La salvación es el invento de unos hambrientos! ¡¿No lo veis?! ¡Esos que deseaban hacer de cada niño un cristo y se echaron hacia atrás! ¡Sí; como oís! ¡Se echaron hacia atrás…¡JAá jAjá!…¡un vago aroma a madera serrada y… ¿cómo no?!, se han olvidado todo… ! ¡Cuán hipócrita puede resultar su..! ¿buena intención…? Esa falsa bondad que busca sólo ¡AQUIETAR EL AGUA! ¡Vosotros inquisidores; ayudaron a perfilar este estado alienado y su…til…mente perfectado! ¡Así que CLAVAOS! ¡Clavaos al primer objeto vertical que salga a vuestro paso! ¡Y ABRID LOS BRAZOS! Pero antes informad a todos… ¡Predecid! ¡El cúlmine de la verdad se hará carne en vuestra vida! ¡En adelante no habrá nada ni nadie a quien temer! Decidles que es una pena… Han estado tan preocupados por su vida que…¡les ateeerra! malograr siquiera ¡UN! instante. Quizá el último sol… Si vais a hacer algo hacedlo ¡solos! Hacedlo aunque nadie ya merezca ser salvado. ¡Hacedlo como si ya nadie pudiera estar salvo de no ser por Ti…!

El enviado de Osiris.
Frank P. Marshall

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J.W.Z: Ya que abordamos el tema del situacionismo, ¿si, como ejemplo, alguien lo confrontase con que “si usted es tan bueno como dicen podrá convertirme en escritor ahora mismo”, cómo reacciona?

F.P.M: Mira, la gente de ese tipo en general se acerca por la espalda. O sea que primero me volteo así como se voltea un personaje de culebrón, como arrebatado. Sin mirarlo siquiera le estoy gritando ¡no soy yo un genio ni la literatura es una lámpara, imbécil del culo! El situacionista quedará así re-situado. Entonces  aguardo a que intente marcharse, avergonzado, o aburrido. Y en cuanto me da la espalda comienzo a fingir un infarto; por su culpa, porque de a momentos lo señalo (sonríe) y allí estoy yo, que soltando gritos, jadeando como un maldito perro se lleva las manos al pecho como hacen los santos… (riendo). Entonces me echo al suelo y finjo que morí… (carcajadas).

J.W.Z: ¿Lo ve?; así se ha ganado esta fama. Luego se queja de cuando lo llaman exagerado.

F.P.M: Piense usted lo que quiera pero no es ninguna maldad (aún ríe). Lo que más me gusta es que el gusano creerá durante unos momentos una cosa muy estúpida: que su estúpida pregunta mató al: ¡mito viviente de la literatura! Es que, Jonah, para ordenarse, para convertirse, un hombre precisa verse sometido a una situación ficticia que él debe suponer en todo momento como la realidad. Sólo se aprende de la realidad. Va contra mi mismo pero lo diré porque es que de la ficción no se aprende nada; se lo aseguro. Desde mi punto de vista, y para realmente aprender, la ficción es más inútil que el permiso de conducir de un poli.

Nevada. Guía para caminar sobre blanco (conversaciones con Frank P. Marshall)
Jonah W. Zelly