No lo hagas, Martha,
ir de super es siempre un marrón.
De hecho,
la última ese chico olía mar de bien porque era un super
ya sabes que en el super una va super desvalida.
Va super…
super…
todo.
El super era asunto de mamá;
(¿te acuerdas?)
y detrás papá que preguntaba:
¿Más latas?
Casi todo era Pepsi
y pizza
y frituras de pésima clase.
El carro eran tuppers y tuppers
y un agua para papá.
Que después pagaba todo. Super…
que guapo era papá…
¿No?
Por eso caíste, Martha
el tío olía mar de bien
porque el mismo super era un juego
Tu psiquiatra sabrá el nombre,
del pollo que en patatas debió comer papá,
que una tarde fue al Dia por agua
y vió a la abuela
en mamá.
Y no fue tanto su cara
era el perfume
olía super…
dijo.
Martha, no lo hagas, te lo ruego
el super no es para nada super,
el super es un marrón.
Te venderá cualquier cosa.
Igual vas allí a por leche
Y te enchufa la moto mamá.
Y de allí en más te fuerzan a Pepsi
y pizza Tarradellas
y a mantener a dos hijas nefastas como tú
y yo
que sólo saben jugar éste juego:
que eres el tío en el super.
Hasta que, en fin, quizás
la suerte llega una noche
despiertas engañado,
ves la Tierra como un golf
y a un ángel que te da lata
y ya, Martha
ya,
sanseacabó.
Trad: Juán Cortisona
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ANÁLISIS DE “SUPER”
por Vandalia
El poema se estructura en un baile temporal que tiene como eje un presente definido por una relación situada en un espacio que se concretiza en el “super” y del que penden un pasado y un futuro cuyos elementos caracterizadores son los que se relacionan con ese mundo de la publicidad, el color y un neorromanticismo postmoderno que simplifica y hace del amor un objeto más de compra-venta, trayéndolo a lo cotidiano, y proyectándolo hacia el futuro.
El sujeto poético, digamos, el que enuncia, va hilando un discurso cuyas conclusiones están estructuradas por comparación con un pasado conocido y del que él mismo es fruto.
El comienzo con un “No lo hagas” vaticina ese “y ya, Martha/ya,/sanseacabó”, que contrasta con el atractivo que proporciona el sentido del olfato, en el que se materializa la sensualidad del muchacho del super, el cual se corresponde y se identifica con “papá” (“qué guapo era papá”).
Existe un enfrentamiento entre los personajes de sexo femenino, soñadores, deseosos de ser amados, entregados, y los personajes de sexo masculino, adornados de gran belleza. Estos seres masculinos son los que arrastran a la mujer hacia una cotidianidad esclavizante que se simboliza en el mismo espacio: el super es el lugar del amor, pero también es el lugar en el que se materializa la esclavitud.
Los elementos que aluden a esta tentación son variados: desde la idea misma del muchacho del super pasando por la belleza de los personajes masculinos, la sensualidad del aroma, etc.
El texto está formalizado a modo de epístola o de sermón, su estructura de diapasón se ve marcada por los primeros versos de las cuatro estrofas. Incluso estéticamente (versos más amplios al principio de cada estrofa, que se van adelgazando hacia el final) se vislumbra ese juego pérfido de pérdida o de vacío.
Conclusión: bien escrito y articulado, bien definidos el espacio y los símbolos, perfecta armonía entre términos “antipoéticos” y un tema clásico.
Publicado por Book-Fu



